claves sobre la mente proyecto emociona

7 claves sobre nuestra mente

UNA BREVE INTRODUCCIÓN AL FUNCIONAMIENTO DE NUESTRA MENTE

Queremos aprender a manejar y gestionar los sentimientos que tenemos. Para ello es importante entender y comprender cómo funciona nuestra mente. Se han realizado miles de estudios alrededor de cómo funciona nuestro sistema neuronal tratando de comprender mejor cómo funcionamos. La realidad es que aún hay una comprensión muy limitada sobre todos estos temas y que sabemos bien poco. Los siguientes puntos que presentamos son parte de un borrador de cómo funciona la mente, puesto que algunas cosas aún no se han podido demostrar o están siendo estudiadas. Aun así, ésta es quizá la mejor perspectiva que tenemos sobre el funcionamiento de la misma.

  1.  Los seres humanos contamos con dos grandes discos duros de información.

Uno está en el núcleo de nuestras células, donde nuestros cromosomas esconden cadenas de ADN con toda la información básica de nuestra humanidad. Esta información es muy estable y rige los principios de nuestra vida.

El segundo gran disco duro es el formado por la unión de millones de células alrededor de todo nuestro cuerpo, especialmente por las células neuronales que conforman nuestro cerebro. Este disco duro es un sistema de almacenamiento que maneja toda información que experimentamos a través de nuestros sentidos.

Ambos sistemas están estrechamente en contacto y comunicación, pero sus comportamientos y funciones están diferenciadas, siendo un disco duro variable, explosivo y cambiante (la mente) y otro muy estable y constante (el celular o ADN).

2. Cómo almacenamos las experiencias que vivimos

A través de nuestros canales sensoriales percibimos nuestro entorno y todo lo que sucede.

Gracias a los sentidos experimentamos la vida: las imágenes a partir de nuestros ojos, los sonidos por el oído, asímismo gustos, olores, temperaturas, equilibrio, cinestesia, etc.

Esta gran cantidad de información que el cerebro percibe de las experiencias cotidianas es procesada por el hipocampo y codificada en impulsos neuronales.

Por ejemplo, si salimos a la calle una mañana soleada a tomar un té, toda esa vivencia en su conjunto es absorbida por nuestros sentidos. Procesaremos las imágenes de nuestro entorno, el olor del campo, la combinación de frescura de la mañana con el placer de la radiación solar, los cientos de sonidos que nos rodean, la presión atmosférica, el sabor del té, la temperatura de la taza, cómo nos sentimos y así con cientos de millones de detalles.

Todas las experiencias son desfragmentadas en datos y estos se guardan en forma de conexiones neuronales para su posterior uso.

3. Decisiones instantáneas, frescas y acertadas.

Toda esta información que recorre cada momento nuestros tejidos neuronales es comparada con las experiencias del pasado.

Este proceso de evaluación se lleva a cabo en los planos consciente e inconsciente. Generalmente, la mayor parte de la evaluación ocurre sin atención consciente.

Nuestra mente mueve la información a velocidades increíbles. Continuamente recordamos situaciones del pasado, evaluamos situaciones del presente, tomamos millones de micro decisiones adecuadas a cada nuevo instante y archivamos de nuevo los resultados útiles para poder hacer uso de ellos en el futuro.

De esta manera la información acumulada en las interconexiones neuronales evoluciona sin tener que ocupar nuevas interconexiones, las cuales son reservadas para esas partes de información que son completamente nuevas y desconocidas para nuestra red interna de experiencias y vivencias.

Éste es el proceso natural en el que la mente comprende, administra, evalúa y almacena correctamente lo que vivimos día a día.

A todo este tráfico de datos es lo que algunas personas definimos como inteligencia.

La inteligencia es la capacidad que tiene nuestro organismo de mover, evaluar, contrastar, desfragmentar y archivar información, independientemente del contenido de la misma, y no tiene nada que ver con los méritos escolares, los cocientes de inteligencia ni con las habilidades de una u otra persona. La inteligencia es una cualidad inherente al ser humano, independientemente de las habilidades y destrezas que cada persona desarrolle.

4. A veces no podemos procesar todo lo que sucede.

Nuestra mente realiza millones de acciones por segundo. Procesa información de nuestro entorno externo y también de nuestro organismo interno. Evalúa la información, crea nuevas respuestas y se adecúa al presente de la manera más precisa de la que es capaz enviando cientos de órdenes a nuestro organismo.

Aun así existen diferentes motivos por los que en a veces nuestro cerebro no puede digerir toda la información que está recibiendo.

Cuando nuestro organismo es sometido a tensión, estrés o alguna clase de maltrato, la asimilación de la información se vuelve más compleja porque la mente necesita poner más recursos en la supervivencia inmediata que en el trabajo de procesar y desfragmentar la información.

Algunas de estas situaciones son:

  • Intoxicación con  sustancias químicas (drogas, fármacos, anestesias, campos electromagnéticos, etc).
  • Información contraria a nuestras expectativas naturales (soledad, falta de estímulo, humillaciones y en general la exposición a cualquier trato angustioso por parte de otro ser humano).
  • Situaciones de estrés, emergencia o supervivencia.
  • Golpes o lesiones físicas.
  • Excesos de información (mucho ruido, cambios de iluminación bruscos, temperatura extrema, etc).

5. La información se queda sin procesar completamente

Cuando algo se nos hace confuso, nos lastima, o nos hiere de forma física o emocional, nuestra mente no puede procesar toda la información porque se dedica a poner toda su energía en tareas de supervivencia, enviando grandes torrentes de hormonas que dificultan el trabajo de ordenar y procesar la información que está entrando en ese mismo momento.

Cuando esto sucede el cuerpo está funcionando de manera muy sabia, dando prioridad a la generación de respuestas inmediatas necesarias para nuestra supervivencia. Lo que está haciendo es poner el mayor número de recursos posible para analizar los millones de datos acumulados en nuestro subconsciente, contrastar información con el ambiente presente, tomar decisiones inmediatas muy complejas y enviar todas las señales necesarias para que nuestro organismo se ponga en marcha. Para poder hacer esto tiene que sacrificar otras funciones, en este momento, más secundarias, como es el procesar la información  del presente.

Por ejemplo, cuando de manera repentina oímos un golpe brusco a nuestra espalda que no esperamos, nuestro organismo en cuestión de unas décimas ha enviado señales a las glándulas suprarrenales para que estas produzcan adrenalina. De esta manera aumenta nuestro riego sanguíneo, nuestras pupilas se dilatan, los oídos se agudizan y el cuerpo manda más sangre a las extremidades para poder movernos más eficazmente. Nuestra mente se está ocupando por nosotros de responder al medio ambiente de una forma inmediata y para ello está agudizando todos los sentidos y la mayor parte de sus recursos. Cuando esto sucede, la información que está entrando por los sentidos no está siendo procesada adecuadamente.

Cuando todo esto sucede toda esta información se queda acumulada de forma confusa, principalmente en la zona límbica de nuestro cerebro, esperando tener un momento de tranquilidad para poder ser procesada adecuadamente.

6. Qué pasa cuando la información no se procesa

En nuestras sociedades modernas desde muy pequeños y a través de muchas maneras, se trata de suprimir los mecanismos naturales de recuperación con los que venimos al mundo.

Desde bebés peleamos con fuerza para mostrar cómo nos sentíamos a través de llantos, bostezos, risas y en algunos casos, temblores. Sin embargo, hemos aprendido a reprimir esos impulsos vitales.

La consecuencia de reprimir las descargas es que nuestra mente acumula información no procesada en el sistema límbico o “memoria emocional”. Toda esta información acumulada interfiere en el trabajo que tiene que realizar esta zona de evaluar y desfragmentar la información, porque cuando entran nuevos datos se ralentiza y contamina la información que tiene que gestionar.

Otra de las consecuencias de este proceso es que la nueva información puede recordar a la vieja disparando los neurotransmisores de la amígdala hacia el hipocampo dando paso a los recuerdos originales y sus sensaciones, pareciendo que la situación del presente es prácticamente igual que la del pasado y por lo tanto confundiendo y estimulando el organismo con un torrente de hormonas innecesarias para el momento actual. Todo este proceso hace que se acumule más información confusa a la situación del pasado y sea más fácil de re-estimular  en el futuro, pues se ha aumentado la información no procesada a la memoria original.

De esta manera, poco a poco, nuestra mente empieza a tener áreas confusas donde no podemos pensar bien y no funcionamos como deseamos. Nos afecta de tal manera que empezamos a ver y sentir el mundo de formas diferentes a como veníamos haciéndolo.

7. Cómo se procesa la información que no pudo ser desfragmentada inicialmente.

Cuando nos relajamos nuestra mente debería dedicarse a procesar toda esa información, de hecho, de forma natural después de un buen susto, lo que nuestro cuerpo hace es echarse a temblar y si lo permitimos, tendrá lugar un llanto durante unos minutos. Después de eso es posible que nos riamos, nos relajemos y lleguemos a tener unos cuantos bostezos. Con estas descargas nuestro cuerpo está expulsando los excesos de adrenalina a la vez que regula el resto de hormonas. Mientras esto sucede nuestra mente procesa lo que ha pasado, colocando cada pedacito de información en el sitio correcto de nuestra mente.

Desde que nacemos traemos con nosotros la capacidad de recuperarnos de los daños y lastimaduras que podamos vivir.

Nuestro cuerpo tiene la habilidad de regular las cargas hormonales a través de mecanismos muy básicos (y muy maltratados en nuestras sociedades). Los principales mecanismos de regulación son la risa, el llanto, el bostezo y los temblores. A través de ellos regulamos los procesos hormonales que tienen lugar en esos momentos estresantes. En algunos casos esas descargas nos ayudarán a producir la necesidad de algunas hormonas y en otros casos liberaremos los excesos. Algunas de las hormonas que entran en juego cuando tienen lugar las descargas son: adrenalina, dopamina, oxitocina, ACTH, Beta- endorfinas, encefalinas, acetilcolina, Oxido Nitrico, GABA, serotonina, glutamato, MSH, etc.

Para que se puedan dar las descargas es necesario que la mente no esté sujeta a muchos estímulos, y de esa manera pueda dedicar el tiempo y la atención a centrarse en la información acumulada y no procesada.

Algunas cosas que pueden ayudar a este proceso son:

  • Sensación de seguridad.
  • Sonido, luz, temperatura y agentes externos normales (o mínimos).
  • Algo que nos ayude a recordar o sentir lo que no se pudo procesar.
  • No interrupción del proceso de descarga.

Cuando la descarga ocurre, la información “confusa o dañina” es procesada en nuestro sistema límbico para pasar a ser  información útil para el futuro.

Este proceso de “recolocación” puede ocurrir justo después de que tenga lugar un episodio doloroso o mucho tiempo después. La experiencia nos dice que nuestra mente siempre está intentando limpiar y restaurar cualquier confusión que haya podido acumular, por viejo que ésta sea. La manera natural es hacerlo en el mismo momento que tiene lugar el daño, pero si en ese momento no se puede porque las circunstancias o el ambiente no acompaña, nuestro organismo tiene la capacidad de hacerlo después. Esto es un gran alivio para todas aquellas personas a las que esta información nos llega ahora y llevamos varios años suprimiendo nuestras emociones de manera consciente o inconsciente.

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